Vitamina B12: no es un asunto solo de vegetarianos y veganos
Actualizado: 23 sept

Hay una frase que escuchamos con demasiada frecuencia cuando se habla de
vitamina B12: “Es un problema de vegetarianos y veganos”. Es una afirmación
sencilla, pero simplista y, precisamente por eso, peligrosa.
Es verdad que las personas que no consumen alimentos de origen animal tienen un
riesgo mayor de no obtener suficiente vitamina B12 y, por lo tanto, necesitan una
fuente confiable de esta vitamina mediante alimentos fortificados o
suplementación, pero convertir la B12 en “la vitamina de los vegetarianos/veganos”
es desconocer una parte importante del problema. También puede existir
déficit de vitamina B12 en personas que comen carne, huevos, pescado
y lácteos.
Y aquí está el punto que necesitamos instalar con mayor fuerza: el problema no
siempre está en lo que comemos, sino en lo que nuestro organismo es capaz de
absorber.
La vitamina B12 es fundamental para la formación normal de los glóbulos rojos, la
síntesis del ADN y el adecuado funcionamiento del sistema nervioso. Nuestro
organismo necesita diariamente cantidades pequeñas, pero una deficiencia
mantenida puede tener consecuencias relevantes. El proceso de absorción de la B12
es complejo, por eso, una alimentación que aparentemente contiene suficiente B12
no garantiza necesariamente que esa vitamina esté llegando en cantidad adecuada
al organismo.
Esta realidad adquiere especial importancia a medida que envejecemos. En los
adultos mayores aparecen cambios en la capacidad de absorber la vitamina B12 al
disminuir de forma fisiológica la producción del factor intrínseco. Algunas
enfermedades digestivas también pueden interferir con este proceso, así como
personas que han sido sometidas a cirugía bariátrica u otras intervenciones
gastrointestinales, ya que estas operaciones pueden modificar las condiciones
normales de digestión y absorción de nutrientes y, por esa razón, requieren un
seguimiento nutricional de largo plazo.
Pero existe otro factor que muchas veces pasa inadvertido, los medicamentos. La
metformina, ampliamente utilizada en personas con diabetes tipo 2 puede
disminuir los niveles de vitamina B12 en algunos pacientes. Algo similar puede
ocurrir con medicamentos que reducen la producción de ácido gástrico, como los
inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, por ejemplo), porque la
liberación de B12 desde los alimentos depende, en parte, de una adecuada acidez
gástrica. Esto no significa que una persona deba suspender sus medicamentos, sino
que cuando existen factores de riesgo, debemos considerar la posibilidad de vigilar
el estado de la vitamina B12.
Por eso, una persona puede haber comido carne durante toda su vida y
aun así presentar una deficiencia.
Entonces, ¿por qué seguimos asociando casi exclusivamente la B12 con el
veganismo? Probablemente porque es más fácil hablar de la fuente alimentaria que
de la complejidad de la absorción. Pero la salud no funciona con respuestas tan
simples y necesitamos profesionales de la salud actualizados en la materia para no
caer en este error, pues el déficit de B12 puede avanzar silenciosamente y muchos
pacientes pueden presentar deficiencia y nadie la detecta.
Cansancio, debilidad, problemas de concentración o memoria, hormigueos y otros
síntomas neurológicos pueden aparecer de manera gradual. No siempre serán
reconocidos como una posible consecuencia de una deficiencia nutricional, y,
mientras más tiempo permanece una deficiencia sin ser detectada y tratada, mayor
puede ser la preocupación por sus consecuencias.
Por eso, esperar a que aparezcan síntomas no siempre es la mejor estrategia, la
pregunta correcta no debería ser: “¿Come carne?”, sino deberíamos preguntarnos:
“¿Tiene factores de riesgo para presentar una deficiencia de B12?”. Este cambio de
perspectiva puede parecer pequeño, pero tiene enormes implicancias para la
prevención.
Debemos dejar atrás la idea de que la vitamina B12 pertenece a un solo grupo de
personas. No es una vitamina “para veganos”, es una vitamina esencial para todos,
aunque no todos tenemos el mismo riesgo de presentar una deficiencia.
Así, la vitamina B12 no distingue entre dietas y su deficiencia tampoco.
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